miércoles, 1 de julio de 2009

Ranita mía

http://www.youtube.com/watch?v=jKxbDHT5WEY
ranita mía
De nuevo se me ha ocurrido una idea peregrina para entretener al tiempo, o al pobre desdichado que pase por aki,,,
Resulta q había una vez, en una charca mugrienta, una ranita gorda que vivía sola y croaba todas las noches a la luna, encima de una hoja partida de nenúfar. Era la princesa y, por supuesto, también la reina del lodo; pero como era charlatana y desprendía mal olor, nadie se acercaba a su península de fango. Y claro, era reina, pero aquel era un reinado muy desértico. Y eso le apenaba, y le creaba cierta negrura en su corazoncito de batracio.
Como se sentía sola, la ranita comenzo a comer mas de la cuenta, y a hablar consigo misma. Poco a poco se olvidó de todo; del monólogo que acababa de mantener hacía cinco minutos, de cuándo comió la última moscarda...olvidó hasta que alguna vez había tenido un nombre. Ella era rana, y siempre había sido solamente eso: Rana.
Pero..............
un día llegó a la charca un hombre, seducido por aquellos cánticos monótonos de relojito cansado.
El hombre se agazapó entre las sombras y observó con cariño al animal, y comenzó a hablarle.
La ranita calló para afinar el oído, extrañada, e intentó distinguir qué era ese sonido extraño y de dónde procedía. Pero nada vió.
"No calles por favor, Ranita" murmuró el hombre con voz de arrullo "sigue cantando tu música bella".
La ranita se mostró desconfiada ante los halagos, pero solo al principio. Después cantó y cantó; primero poquito a poco, luego extasiada, hasta el amanecer. Su corazón temblaba esforzándose en cada croar, para hacerlo realmente bien...¡Ay, dioses que trajeron tan dulces palabras!,,,,hacía tanto tiempo que no la escuchaba nadie...
....y a ella....a ella le gustaba tanto cantar!!
Todas las noches acudía el hombre a ver a su musa, y todas las noches esperaba la rana en su hojita verde, el corazón agitado como un puñado de libélulas nerviosas.
Una noche el hombre le dijo:
"Canta Ranita y cierra los ojos, tengo una sorpresa para ti".
Y la ranita cantó...
En ese momento, el hombre, que deseaba con todas sus fuerzas comerse unas deliciosas ancas de rana, saltó sobre ella y la aprisionó en su enorme puño. Por primera vez se dejó ver, y la rana, asustada, descubrió en los ojos de su amor el fuego del ansia, descubrió que ella era un objeto (la comida).
Por eso le decía lo guapa que estaba, por eso le traía golosinas para comer...
Y a la Ranita se le acabó la voz, porque terminó en una parrilla, la pobre.
Y aquella charca, aquella charca mugrienta se quedó sin reina.

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